Baltimore al desnudo

Anteriormente (3ª parte)

Mas tarde…
Chloe

El Rancho Espíritu Santo está a unos 35 km al norte de Baltimore. Es un conjunto de edificios de madera situados en una pradera rodeada de un enorme bosque.
Nos recibieron amistosamente y dada la hora que era, nos invitaron a desayunar. Yo estaba profundamente dormida en el coche cuando llegamos, así que iba medio zombie. Lo que me despertó totalmente fueron los perros que salieron a recibirnos. Todos los hombres que pudimos ver en nuestro camino al comedor iban armados con escopetas. Todo muy normal si fueran los pioneros que viajaron al oeste. Para que necesitaban tanta protección?

Nunca en mi vida había tomado un desayuno como aquel! Había de todo y además tenía un sabor muy intenso. Me sentaron en la zona de los niños, pero no me importó, había chicos y chicas de mi edad atacando felizmente toda aquella comida.
Me sentí una adolescente por primera vez. Creo que es así como debería ser mi vida. Cuchicheos, secretitos y miradas. Los chicos se sentaban frente a nosotras y era divertido. Creo que hasta me sonrojé un vez.
Después del desayuno insistieron para que las acompañara a clase. Un rápido vistazo a Jack, que asintió discretamente y me fui con ellas.
Había dos aulas, una para los mas pequeños y otra para los mayores, chicos y chicas juntos. Todo era agradable y sencillo.
Entonces, se desató el infierno. Oímos disparos y gritos. Todos reaccionaron de una forma bastante ordenada, como si lo tuvieran ensayado o estuvieran habituados a ello. Salimos del aula ordenadamente, las chicas mayores cogieron cada una a los mas pequeños y se fueron en dirección contraria al jaleo. Yo me dirigí hacía la entrada, junto con los chicos, que para mi sorpresa iban armados.
Me separé de los demás en un descuido y me transformé en gato. Allí delante había una gran polvareda, viento y polvo se arremolinaban para enturbiar la visión. Sentí, mas que vi, a Uriel allá arriba y un fuego estalló frente a uno de los edificios.
Los del rancho parecían dirigir allí su atención, así que busqué una forma de entrar sin que me vieran. Rodeando el edificio encontré las puertas exteriores del sótano y me metí por ellas.
El sótano era de lo mas normal, una sala de tamaño medio con unos cuantos trastos llenos de polvo y unas estanterías con productos alimenticios de larga duración. Lo curioso comenzaba más allá de todo eso. Un par de túneles excavados en la tierra, paredes de tierra sujetas con maderos cada poco metros y ninguna luz.
El suelo de la sala y de los pasillos estaba cubierto por una capa de polvo, parece que nadie había pasado por allí en algún tiempo. Al lado de la entrada a los túneles había una escalera de madera con una bombilla colgando del techo. Supuse que daba a la casa. Me acerqué a las escaleras cuando me asaltó un terrible hedor. Provenía de mas allá de los pasillos. Un olor dulzón y nauseabundo de podredumbre.
Cómo era aquello de la curiosidad y los gatos? Si,lo siento, no tengo remedio. Me fui por los túneles a investigar la fuente de aquel aroma. Cuanto mas me adentraba por los pasillos mas fuerte era el olor y ahora oía unos ruidos como cuando pisas una alfombra de hojas secas o comes papas.
Mis ojos de gato estaban bien adaptados a la semioscuridad de los pasillos, no sé muy bien de donde provenía aquella débil fosforescencia que no daba mucha luz pero si un aspecto aún mas tenebroso al lugar. El pasillo se ensanchaba hasta formar una cueva donde el olor dulzón se mezclaba con el amoniacal de la orina y algo mas que no sabría describir… puaj!
Alineadas en la pared de la cueva había gente atada con grilletes al propio muro! Entonces se oyó un ruido como de arrastrar de pies y algo viscoso goteando. No me quedé a ver que era, una es curiosa, pero también gran amante de la vida y su propio pellejo.
Salí de allí a toda velocidad y subí la escalera de madera para darme de bruces con Oliver que bajaba cargando con un Jack herido. Volví a mi forma humana para contarles lo que había descubierto. Es curioso, pero parecen acostumbrados a verme desnuda y me estoy quedando sin guardarropa.
No sé que pensaron que encontrarían o si creyeron que exageraba, pero cuando me transformé en puma parecieron ir con mas cuidado.
Cuando llegamos a la sala de los prisioneros había una criatura olisqueando a uno de ellos mientras la persona gemía suavemente como si no tuviera ya fuerzas para gritar. Me preparé para saltar sobre el bicho, que olía fatal, pero Oliver me puso una mano sobre la cabeza indicándome que esperara.
Oliver le habló al bicho. Todo eso de “Venimos en son de paz!” “No queremos hacerte daño”, como si pudieran, hasta yo que no sabía qué era aquella cosa podía darme cuenta de lo difícil que podría ser dañarlo. Oliver le dio la descripción de Dave a la cosa, pero el bicho no sabía nada.
Uno de los que estaban encadenados a la pared, el mas cercano a nosotros le dijo a Jack que él si lo había visto, pero no allí. La cosa, según Oliver, era un ghoul. Los ghoules son una raza de monstruos devoradores de cadáveres. Mas amigos que presentar a mis padres!
A continuación tuvo lugar una escena de lo mas surrealista, Oliver y Jack tratando de convencer a la criatura para que nos dejara ir en paz con el cautivo. Aunque la criatura parecía tener cierta lealtad hacia los del rancho lo convencimos de que los del rancho los tenían engañados. Salimos de allí lo mas rápido que pudimos. Cuando llegamos al sótano el humo se colaba por la puerta que daba al interior de la casa. Salimos del sótano por donde yo había entrado, cubiertos por un manto de invisibilidad gentileza de Oliver Mcnamara.

Comments

simaehl simaehl

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.